La experiencia que me aporta el día a día en la tienda es que nos queremos muy poco. Pocas son las veces que no escucho a una clienta quejarse de su cuerpo independientemente de su talla. Tendemos a resaltar aquello que consideramos un defecto y borramos el resto. Me da mucha pena porque somos todas tan, tan bonitas y diversas…

Yo siempre insisto en que cada cuerpo es diferente, que lo que hay que buscar es esa prenda que nos siente bien y sobre todo que nos haga sentir bien. Porque al final nuestro aspecto exterior también es una forma de decirle al mundo como somos y quienes somos independientemente de nuestra talla. Y hay que decirle al mundo que somos maravillosamente poderosas.

Y es que la mayor parte de las veces en la talla reside el problema, malditas etiquetas! Yo le cortaría las etiquetas de las tallas a todas las prendas. -«Qué talla me has dado?», y yo contestaría – La que te sienta perfecta.

Os imagináis el mundo de la moda sin tallaje? Yo no, porque aún así sé que seguiréis entrando con cara de «no» diciéndome -quería un pantalón pero tiene que ser gigante para meter toda esta carne. Somos autodestructivas sin saberlo o sin quererlo. Conclusión: son más peligrosas las etiquetas sociales que las físicas.

Todo reside en cómo nos vemos pero respecto a la información que consumimos. Nos vemos en comparación con otras mujeres y eso es frustrante si no entendemos que cada una somos únicas. Nuestro peso no determina nuestro valor como personas, de hecho la inteligencia no se sube a la báscula.

Por qué una persona con una talla 44 entiende que tiene que ocultar su cuerpo y no llevar prendas ajustadas? es muy fácil de responder, es social. Se trata de construcciones sociales que hemos asumido. En mi tienda pasa muchas veces prueban un vestido y me comentan » esto es para delgaditas» o » dame algo que disimule más». Incluso hay auténticas amantes del colorido que sacrifican sus gustos porque » el negro disimula».

La forma en que nos vestimos es una forma de comunicación no verbal y por ello muchas veces engañamos al mundo. No llevamos lo que nos gusta o nos hace sentir mejor sino aquello con lo que creemos que nos verán mejor.

Yo utilizo mucho una frase y es que tengo una teoría, cuando tú te ves guapa el resto del mundo te ve el doble de guapa. Y sí, os parecerá una frivolidad pero a todas nos gusta vernos guapas y sentirnos guapas porque lo somos y eso también empodera.

Como imagen os dejo una bufanda, que por cierto es talla única.